Ayutthaya, antigua capital de Tailandia

Y toca coger mis 8 kilos de mochila de nuevo y seguir viajando, que a eso habíamos venido, ¿no?. Me muero de ganas por ver Chiang Mai, casualmente había leído que Ayutthaya era un lugar cercano a Bangkok que merecía la pena visitar. Se trataba ni más ni menos que de la antigua capital de Tailandia. Quedaba de camino para ir a Chang Mai así que no me lo pensé y reservé el transporte en el mismo hotel en el que me alojaba (At Home Guest House), me clavaron 300 bath (7,6 euros) por el transporte de Bangkok a Ayutthaya, más adelante explico el por qué de la clavada.

Muy puntual yo, bajo a las 12 a recepción y espero el transporte. Me dieron las 12:45 y el bus que no llegaba. Pregunté en recepción, efectivamente se habían olvidado de mí. Así que me dijeron que esperase. Y seguí esperando. De pronto llegó un Tailandés en una moto. ¡Oh no! Me aterrorizan las motos, ¿cómo iba a subirme con el mochilón encima?. Que no, que no…

Termino subida en la moto de un desconocido a toda velocidad tratando de esquivar el gentío de Khao San Road. El día comienza movidito.

Me llevan a la agencia de transporte donde me encuentro con Elsa, otra viajera en solitario de la cual también se habían olvidado. Y así, sin más, ya tenía una nueva compañera de viaje. Elsa llevaba unos meses viajando, decidió darse un tiempo tras terminar sus estudios y antes de ponerse a trabajar.

Unas 2 horas después de subirnos a una furgoneta llegamos a Ayutthaya, Elsa y yo nos damos nuestros números y nos despedimos para ir cada una a su hostel. El mío en concreto se llamaba Saifon Guesthouse. Y no lo aconsejo para nada.

Nada más llegar al hostel me dijeron que esperase, entendí que fueron a chequear la habitación, cuando subí vi que estaba en lo cierto ya que tanto la puerta como la ventana estaban abiertas. Primera impresión: bueno no está mal, es una habitación amplia, algo más mona que la anterior. Cuando entro al baño me lo encuentro lleno de hormigas por el lavadero. ¡Horror! Pero si acababan de entrar, cómo no se les ocurre al menos echarle un agua rápido. Así que decido fijarme en el resto de la habitación, tenía muchas pelusas de las grandes y varias telas de araña, vamos, que a saber cuándo fue la última vez que le quitaron el polvo. No recomendado. Aquellas dos noches no estuve a gusto. La única razón fueron las hormigas y la falta de limpieza. Para el que no le importe, tiene una habitación individual con baño por 8 euros.

Otro gran contra del Hostel es que se encuentra al otro lado del río de lo que hay que visitar en Ayutthaya. Por lo que para cruzarlo tenía que pagar 5 bath, que no es nada 0,12 euros, pero que si estás ya al otro lado, pues mejor. Además el último barco es a las 20:00, con lo cual olvídate de quedar para cenar.

Al día siguiente quedo con Elsa, pensamos en coger una bicis. Hacía a penas un año que aprendí a montar pero me hacía ilusión. Aquella mañana me percaté que el tráfico en Ayutthaya me daba casi tanto miedo que el de Bangkok. Y decidí que casi mejor seguir viva. De todas formas los templos de Ayutthaya se encuentran todos bastante cerca los unos de los otros en un parque precioso que es imprescindible de ver.

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Templo Wat Ratchaburana, Ayutthaya
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Cómo llegar de Saifon Guesthouse a Wat Ratchaburana

Entrar a ver los templos tiene un precio de 50 bath (1,3 euros) o puedes pagar 200 bath (5 euros) por ver 6 de ellos. Por supuesto hay que ir tapado, nada de shorts y tirantes. Iba preparada con unas mayas largas y camiseta de manga corta en el bolso. Pero hacía un calor de la muerte que no apetecía nada ponérselo. Botella de agua bien fresquita y a visitar.

Los disfrutamos mucho a pesar del calor. Tenía muchas ganas de ver el árbol del templo Wat Mahatat en el que se puede ver la cabeza de Buda entre sus raíces. Se supone que es un misterio cómo terminó ahí… Yo, tengo mi teoría, ejem… Pero cada uno que piense lo que quiera. xD

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Elisa y yo en Wat Mahatat

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3 templos después, el calor pudo con nosotras y buscamos un sitio para comer. Y en el camino… ¡Zás! ¡Sorpresa! Un montón de elefantes por la carretera, con total normalidad. Por desgracia son de estos elefantes que utilizan para pasear a los turistas. No podía dejar de hacerles fotos ya que no me esperaba encontrarme esto por la carretera. Luego nos fijamos bien y todos los elefantes parecían MUY tristes. A uno de ellos en concreto le caían lo que creímos ser lágrimas. Y dejé de hacer fotos. Se me quitaron las ganas. Un chico que pasaba gritó: “Save the animals!” “¡Salven a los animales!”.

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Otro ratito andando nos llevó a un restaurante lleno de asiáticos. Nos dijimos este lugar tiene que ser bueno. Incluso estaban maquillando y vistiendo a una novia. ¡Comida con espectáculo! Estupendo. Pero el espectáculo no acababa más que empezar. El restaurante se encontraba frente al río, Elsa y yo esperábamos la comida cuando de repente…¡Un cocodrilo! Nos levantamos como locas para acercarnos a hacerle fotos. ¡Ostras un cocodrilo! No entendíamos por qué éramos las únicas emocionadas del lugar. Pensamos, vaya, esta gente debe esta harta de verlos.

El cocodrilo no se dejó ver mucho, pero lo suficiente para que le tomáramos alguna foto.

Tiempo más tarde vimos otro, esta vez pudimos acercarnos algo más. Y nos dimos cuenta que no era un cocodrilo, vaya qué chasco, lo que se tenían que estar riendo los tailandeses por dentro. Es un dragón de komodo, o algo así, un lagarto enorme para que nos entendamos. 

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Tras la comida con espectáculo, continuamos visitando el resto de los templos seguido de un paseo por el parque y cruzarnos con más elefantes. Un día de lo más completo. ¿Lo que uno no se puede perder en Ayutthaya? El buda reclinado de Wat Lokayasutharam, es gigante, parece que está en la gloria y es un placer verlo al aire libre. OBLIGATORIO.

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Y vuelta al hotel, había pasado tanto calor estos días y me encontraba tan cansada que decidí simplemente cambiar mi itinerario, Chiang Mai debía esperar, tocaba ir a relajarse a la playa. Así que una vez en la habitación, cogí el ordenador y busqué cómo llegar a la playa más cercana. Había que pasar de nuevo por el caótico Bangkok.

Para no ir al día siguiente cargada con el mochilón, fui esa misma tarde a buscar dónde exactamente se cogía el bus de 60 bath (1,5 euros) a Bangkok del que me había hablado Elsa anteriormente. Estaba oscuro y aún preguntando a varios locales del lugar, no conseguí encontrarlo. Así que empecé a preguntar a los turistas. Y di con -LA- turista, me dijo que ella acababa de llegar de Bangkok por 15 bath (0,4 euros)!! ¿El secreto? El tren, el trayecto Bangkok – Ayutthaya tiene un precio de 15 bath. ¡¡Y el hotel me cobró 300 bath!! Estos tailandeses se la saben todas.

Me encontraba de suerte, la estación de tren se encontraba a 100 metros de mi Hostel. 

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